IRON SAVIOR “Kill Or Get Killed”

IRON SAVIOR “Kill Or Get Killed”

Están de vuelta los inventores del Power Metal sideral. Y en esta ocasión, con un álbum que recupera la esencia de sus primeros trabajos, donde la mayoría de las canciones tratan de las andanzas de la nave cyborg del futuro, el Salvador de Hierro. No es exactamente como en las dos obras maestras de la banda, “Unification” y “Dark Assault”, íntegramente dedicados al desarrollo de unas grandes historias, pues como veremos, algunos cortes se salen de esta temática. Pero sí son muchas las canciones que van siguiendo la misma narración. La mala noticia es que Piet Sielk no ha estado esta vez muy original, la trama argumental básica no difiere mucho de la de “Dark Assault”, pues de nuevo todo gira en torno a una invasión alienígena. La diferencia es que en el pasado los enemigos eran unos parásitos interdimensionales, y esta vez los agresores proceden de otros puntos de nuestro propio universo.



La formación es la misma del anterior disco, “Reforged-Riding On fire”, y vemos que permanece el batería Patrick Klose. Musicalmente hablando no hay novedades, Iron Savior siguen siendo los mismos, para bien o para mal, y casi todas las canciones de este “Kill Or Get Killed” pasarían desapercibidas en cualquier álbum anterior. Evolucionar no va con ellos, y es una opción tan respetable como la contraria.



El redondo se abre con “Kill Or Get Killed”, la misma que da título al trabajo y que se ha utilizado como vídeo-clip, no muy trabajado, dicho sea de paso. Muy rápida y cañera, es bastante apropiada para arrancar con energía. No queda nada claro si estos invasores son la misma amenaza que se mencionó brevemente en “Rise Of The Hero” y en “Titancraft”. Su naturaleza se explica en un fragmento recitado que aparece antes de los solos. Toda la existencia de estos seres se dedica a la destrucción de cuantos planetas y especies encuentran en su camino. No atienden a razones, y contra ellos solo vale matar para no morir. “Roaring Thunder”, un poco menos acelerada y con unos coros marca de la casa, continúa con la descripción de los enfrentamientos contra las fuerzas devastadores. “Eternal Quest” tiene un buen estribillo y recupera un poco la velocidad. Explica los sentimientos del Iron Savior, que da síntomas de fatiga ante la lucha después de haber vivido tantos siglos en los que los horrores, la muerte y el dolor siempre terminan volviendo una y otra vez.



“From Dust And Ruble”, un medio tiempo comercial y fácil de escuchar, se sale por completo de la temática anterior, pues trata de la violencia callejera en barrios marginales. “Sinner Or Saint”, aunque también fuera de la historia, se puede interpretar como relacionada con la saga del Iron Savior, pues parece tratar del origen del Dark Savior, a quien perdimos la pista allá por “Condition Red”. Sin ser mala, el estribillo demasiado largo hace que termine resultando un poco pesada. El interludio en la línea argumental finaliza con “Stand Up And Fight”, tan contundente como su propio título. Es una llamada a la resistencia contra la manipulación y la corrupción de los políticos. Después de estas tres excepciones se retoma la narración interrumpida, que continuará hasta el final del álbum.



“Héroes Ascending”, como podemos deducir, habla de las naves y pilotos que surcan los cielos para defender a sus hermanos de especie y enfrentarse a las diabólicas fuerzas atacantes. Un tema muy cañero, casi perfecto, al que sólo se le puede objetar una vez más lo largo del estribillo. “Never Stop Believing”, es un tranquilo y excelente canto a la camaradería y a la esperanza. Parece que los protagonistas son familiares, de cualquier modo se apoyan y se dan fuerza mutua en unos tiempos de incertidumbre y amenaza. “Until We Meet Again”, lentorra y casi aburrida, es posiblemente la más floja de todo el disco. Agotado, y harto de soportar tanto horror, el Salvador de Hierro atraviesa las líneas enemigas y abandona la Tierra por enésima vez. Pero pronto nos enteramos de cuál ha sido su destino, pues en “Legends Of Glory” la amenaza ha sido totalmente eliminada, dando a entender que el Iron Savior ha destruido el propio mundo de los invasores. No puede decirse que sea una de las mejores canciones, pero gana por comparativa después de escuchar el anterior corte.



En estos tiempos en que se ofrece cantidad supliendo a la calidad, se agradece un disco de sólo diez temas entre los que apenas se ha colado alguno de relleno. Aunque hablamos de la versión sencilla. Como de costumbre hay ediciones especiales que hacen las delicias de unos pocos fans del coleccionismo, pero no aportan gran cosa. En cualquier caso, no deja de ser una buena noticia que Piet vuelva a conceder el protagonismo principal de sus composiciones a su vieja creación el Salvador de Hierro.



Nacho Jordán

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